Deprimera Internacional | Eduardo Rivadeneyra Núñez
La guerra que se libra en varios frentes en el Cercano Oriente arreció en los últimos días con nuevos ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, así como un nuevo avance de las fuerzas de Tel Aviv en territorio libanés y un bombardeo enviado por Teherán contra una base estadounidense en Kuwait.
A pesar de los intentos de llegar a un acuerdo de paz con la mediación de Pakistán, este no se pudo concretar debido a que el gobierno de Teherán solicitó que se incluyera a todos los territorios en conflicto en el Cercano Oriente donde se enfrentan fuerzas israelíes y proiraníes, lo que incluye a Líbano. Esto no fue aceptado por Israel.
Además, Israel y Estados Unidos continuaron enviando misiles y bombarderos, aunque se había pactado una tregua mientras se llevaban a cabo las negociaciones de paz. Hacia fines de mayo hubo un fuerte bombardeo contra objetivos en y alrededor de la capital iraní. La respuesta de este, unos días después, fue un ataque con misiles y drones contra una base de Estados Unidos en Kuwait.
Al mismo tiempo, a principios de junio, Israel lanzó una fuerte ofensiva terrestre contra el sur de Líbano, a lo que el gobierno de Teherán respondió declarando que se levantaba de la mesa de negociaciones por la falta de cumplimiento de la tregua por parte de sus dos enemigos, lo que significa que continuará el bloqueo del estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico.
La ofensiva israelí en Líbano llevó a Donald Trump a llamar telefónicamente al mandatario israelí Benjamín Netanyahu. Según fuentes que filtraron detalles de la conversación al sitio noticioso Axios y que después fueron reproducidos por los principales medios de comunicación del mundo, la conversación fue “intensa” y, por momentos, difícil, por lo que el ejecutivo estadounidense dijo a su homólogo israelí una frase que ha sido traducida al español como “estás jodidamente loco”, al reclamarle por los ataques en Líbano, país que no está directamente en guerra y donde se encuentra destacada una fuerza de paz de los “Cascos Azules” de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Las tropas sionistas rebasaron las líneas de los efectivos de la ONU y bombardearon la ciudad de Tiro, que tiene unos cinco mil años de antigüedad, causando daños tan graves que podrían llevar a su desaparición. Se informa que fueron arrasados monumentos y sitios arqueológicos pertenecientes a culturas como la fenicia, persa, griega y romana, entre otras que poblaron esa área.
La situación puede complicarse aún más con el anuncio de los hutíes de Yemen de que están listos para unirse a Irán y cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb, el cual conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén y el océano Índico, lo que equivaldría a bloquear gran parte del tráfico marítimo desde y hacia el Mediterráneo y Europa a través del Canal de Suez.
Los hutíes son la fuerza dominante en Yemen y pertenecen a la tradición chiita del islam, lo que los convierte en aliados de Irán.
De concretarse el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb, aunado al cierre de Ormuz, se vería afectada gran parte del tráfico marítimo entre Asia, Europa y el oriente de África, incrementando el costo de los energéticos, así como de numerosas manufacturas y productos agrícolas, con el consecuente empeoramiento de la economía mundial.
El escenario más grave sería que la guerra en los distintos frentes del Cercano Oriente ocasionara la destrucción de plantas potabilizadoras, campos agrícolas, instalaciones petroleras y demás infraestructura que hace posible la vida humana en la región, con lo que se corre el riesgo de generar una vasta extensión de terreno inhabitable donde nadie podrá sobrevivir si antes no se destinan los recursos necesarios para reconstruir lo destruido.