Deprimera Internacional | Eduardo Rivadeneyra Núñez
Estados Unidos e Irán han pasado unos días de cese de fuego mientras sus delegaciones intentan encontrar acuerdos en las negociaciones que iniciaron en Islamabad, capital de Pakistán, lo que permite que el mundo ponga atención a otros escenarios, como las propias batallas internas en la Unión Americana, las reflexiones sobre los nuevos programas espaciales y los países donde se consume carne de burro.
La disminución de intensidad en la información sobre la guerra en el Golfo Pérsico permite ver que al interior de la Unión Americana el presidente Donald Trump no encuentra tranquilidad. Los influencers del movimiento MAGA (Make America Great Again) que fueron sus fieles voceros durante su primer mandato, comienzan a expresar desilusión y desconfianza.
Personajes como Tucker Carlson, periodista de Fox e independiente; Alex Jones, director de Infowars, o Trisha Hope, delegada nacional de Trump para el estado de Texas, han expresado por separado dudas sobre el apoyo incondicional que prestaron al mandatario ahora que la BBC de Londres documentó el uso de información privilegiada para ayudar a sus allegados y familiares en la bolsa de valores o el hecho de ir a la guerra cuando prometió que con él se acabarían los conflictos bélicos.
Además, en el estado de Virginia se celebraron elecciones especiales sobre una propuesta del opositor Partido Demócrata para reformar los límites territoriales de los distritos electorales en esta entidad que tradicionalmente respalda a los republicanos. Sin embargo, la victoria demócrata fue apabullante.
Otro tema son los viajes espaciales que volvieron a la conversación pública con la reciente expedición de Artemis II. Mediante el proyecto Artemis se planea volver a colocar seres humanos en la superficie lunar y se espera que la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) logre su propósito sobre todo porque este objetivo ya se alcanzó seis veces entre 1969 y 1972, mientras que ahora se realizará con tecnología mucho más avanzada.
Lo que no parece viable en la actualidad es llevar seres humanos a Marte. Para comenzar, de la Tierra a la Luna hay una distancia media de 384 mil 400 kilómetros, mientras que la distancia media al planeta rojo es de 225 millones de kilómetros, lo que implica que la tripulación viajaría entre seis y nueve meses con un desgaste físico por la falta de gravedad y las radiaciones solares que aún no se tienen bien calculadas.
Además, la cantidad del combustible necesario será muy superior al que se requiere para alcanzar la superficie lunar y eso implica un peso muy superior que también requerirá combustible adicional para escapar de la gravedad terrestre. No será lo mismo una sonda que tome fotos de la superficie marciana que llevar una tripulación que se encontrará en un ambiente absolutamente hostil a la vida humana. Cualquier malestar por pequeño que sea puede resultar fatal, incluso un tropezón o una pequeña rasgadura en el traje, y después hay que regresar a la Tierra y para eso se necesita una cantidad de combustible similar y volver al desgaste físico del cuerpo humano en las condiciones espaciales.
Otro tema surgió en Argentina, donde las condiciones económicas han agravado la situación de manera que la carne de res ya no es accesible para una buena parte de la población y en los supermercados ya se vende carne de burro, cuyo costo llega a ser cuatro o cinco veces más económica.
Hay países donde el burro se consume con frecuencia, como China, varias naciones africanas y latinoamericanas, además de España e incluso Italia. Resulta que uno de sus principales consumidores es México, donde se prepara desde el siglo XVI y se le conoce como chito.