Estudiantes de Antropología de la UAS cruzan fronteras con movilidad académica
miércoles, 11 de febrero de 2026
Estudiantes de Antropología de la UAS cruzan fronteras con movilidad académica

 

Culiacán, Sinaloa. La movilidad estudiantil ya no es un lujo, sino una herramienta de formación que puede cambiar el rumbo profesional de quien se atreve a salir de su contexto. Así lo expresaron estudiantes de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), quienes participan en programas de intercambio nacional e internacional, y que coinciden en un mensaje: prepararse mejor —con idiomas y habilidades integrales— abre puertas reales.

Entre maletas, trámites y nuevas aulas, alumnos que regresan de otras instituciones y quienes están por partir, reconocieron que la experiencia académica fuera de Sinaloa les amplía horizontes, fortalece su perfil y los obliga a mirar la antropología desde perspectivas distintas.

Rumbo a Tokio: antropología urbana “desde el dato” y la experiencia

Uno de los casos que resume el alcance de estos programas es el de Felipe Emiliano Ramírez Cebreros, estudiante de Antropología Social, quien se encuentra en proceso para viajar a Tokio, Japón, donde cursará estudios en la Universidad de Toyo. Su interés es claro: analizar los procesos urbanos desde una mirada antropológica en una de las metrópolis más influyentes del planeta.

Ramírez explicó que su objetivo es profundizar en dinámicas propias de Japón y Tokio, particularmente en temas de urbanismo, cultura y subculturas, con la intención de construir conocimiento a partir de lo que considera esencial en su disciplina: el trabajo de campo y la vivencia directa.

Para lograrlo, aseguró que su preparación no se limitó a lo académico: también se enfocó en el aprendizaje de idiomas, especialmente inglés y japonés, como parte del perfil que hoy exigen los entornos internacionales.

Movilidad nacional con visión global: UdeG y el salto al posgrado

En el plano nacional, Danna Leticia Salas Rodríguez relató su experiencia de movilidad en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara, donde —dijo— tuvo un crecimiento académico al convivir con estudiantes de distintas regiones y enfoques.

La joven resaltó que salir del entorno habitual permite comprender la antropología desde múltiples miradas y, sobre todo, proyectarse más allá del aula. En su caso, la movilidad reforzó su objetivo de continuar con un posgrado y buscar oportunidades fuera de su zona de confort.

De Puebla a una oferta laboral: cuando el intercambio se vuelve empleo

Otro testimonio que ilustra el impacto tangible de la movilidad es el de Lesly Almaral Castillo, quien cursó un semestre en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). La estudiante aseguró que la experiencia le abrió el panorama hacia el área de investigación y, gracias a su desempeño, derivó en una oferta laboral.

Almaral subrayó que este tipo de estancias no solo suman al currículo: también conectan con redes académicas y profesionales que pueden traducirse en oportunidades concretas.

Un llamado a perder el miedo y prepararse mejor

Los tres casos coinciden en una misma conclusión: la movilidad académica funciona como un impulso formativo y personal, pero exige preparación. Por ello, los estudiantes exhortaron a la comunidad universitaria a fortalecer su perfil con idiomas, habilidades integrales y disposición para asumir retos.

En una época donde competir implica diferenciarse, estos intercambios colocan a jóvenes sinaloenses en escenarios nacionales e internacionales, con una narrativa que también es institucional: desde la UAS, la formación puede cruzar fronteras.

 

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