Los tiempos políticos en Morena se descompusieron antes de tiempo en Sinaloa. Mientras el partido fija reglas para evitar campañas adelantadas rumbo a la gubernatura de 2027, algunos de sus propios aspirantes ya recorren el estado en una carrera anticipada. La senadora Imelda Castro encabeza esa dinámica: actos multitudinarios, mensajes cuidadosamente calculados y una narrativa política que, sin decirlo abiertamente, apunta a su aspiración de convertirse en la candidata morenista al gobierno estatal.
Por Santiago Rentería.
En Morena todavía no empiezan oficialmente las definiciones rumbo a la gubernatura de Sinaloa en 2027, pero la carrera política ya está en marcha. Y algunos de sus protagonistas, lejos de guardar prudencia, parecen correr con meses de ventaja.
Entre ellos destaca la senadora Imelda Castro Castro, quien en los hechos lleva tiempo desplegando una intensa estrategia de posicionamiento político por todo el estado. Aunque evita declararse formalmente aspirante, el mensaje que envía en actos públicos, reuniones y giras territoriales apunta a un objetivo evidente: la candidatura al gobierno estatal.
El pasado 7 de marzo, durante un evento con más de dos mil mujeres en el salón Musas del bulevar Pedro Infante, Castro lanzó una frase que dejó poco margen para la interpretación política:
“Y Sinaloa, que se escuche bien y que se escuche lejos, Sinaloa tendrá el honor de encabezar ese momento histórico de la paridad total y tendremos la primera gobernadora mujer en Sinaloa”.
La senadora no dijo explícitamente que esa gobernadora sería ella. Pero en política, como suele ocurrir, lo importante no siempre es lo que se dice, sino lo que se sugiere. Y en el escenario morenista sinaloense, pocos dudan de que el mensaje tenía destinatario.
El entusiasmo del público femenino, en el marco del Día de la Mujer, terminó por completar la escena. Al finalizar su intervención, las asistentes comenzaron a corear su nombre: “Imelda, Imelda, Imelda”.
La escena parecía más un acto de campaña que un evento político ordinario. Una reunión disfrazada como cientos de ellas.
LAS REGLAS QUE NADIE QUIERE RESPETAR
El problema es que ese discurso ocurrió prácticamente al mismo tiempo en que Morena intentaba poner orden en la sucesión estatal.
Durante una sesión del Consejo Nacional del partido, encabezada por el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, y la dirigente nacional, Luisa María Alcalde, se aprobaron las reglas internas para el proceso rumbo a las elecciones de 2027.
El acuerdo estableció que el 22 de junio se designarán a los llamados “coordinadores estatales de la defensa de la Cuarta Transformación”, una figura que en los hechos funciona como antesala de la candidatura a gobernador.
El propio partido definió lineamientos para evitar abusos y simulaciones en la contienda interna. Entre ellos: prohibición de actos anticipados de campaña, evitar uso de recursos públicos, restricción de espectaculares y promoción personal, impedir acarreo y eventos ostentosos, así como prohibir campañas excesivas o ataques digitales entre aspirantes. Todo lo que no se cumple en los hechos.
Sin embargo, en la práctica, esas reglas parecen tener más valor simbólico que real.
La actividad política en Sinaloa indica que la disputa interna ya empezó y que cada aspirante busca posicionarse antes de que Morena formalice el proceso. En ese tablero, Imelda Castro ha decidido jugar adelantado.
LA DENUNCIA QUE TERMINÓ EN NADA
Las señales de promoción política anticipada no pasaron desapercibidas para la oposición. El Partido Acción Nacional y Movimiento Ciudadano presentaron una denuncia ante el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES) contra la senadora morenista.
Los partidos argumentaron que Castro había desplegado una estrategia de posicionamiento que incluía: asambleas informativas, giras territoriales, pinta de bardas, entrega de promocionales y publicaciones sistemáticas en redes sociales.
Según la queja, todas esas acciones buscaban posicionar su imagen rumbo a la elección de 2027, lo que podría constituir actos anticipados de campaña. Los denunciantes aseguraron haber entregado más de 400 fotografías y evidencias de al menos 100 bardas pintadas en distintos municipios del estado. Pero el caso terminó diluyéndose.
Tras revisar las pruebas, el IEES concluyó que no existían elementos suficientes para acreditar una infracción electoral.
El consejero electoral Martín González Burgos, presidente de la Comisión de Quejas, explicó que el material analizado —publicaciones en redes sociales, referencias en medios y diligencias de inspección— no permitió demostrar una violación a la ley.
La resolución declaró inexistentes las conductas denunciadas. Para la oposición, la decisión fue un golpe a la credibilidad institucional.
El representante del PAN ante el instituto, Edgardo Burgos Marentes, cuestionó duramente el fallo y aseguró que la autoridad electoral analizó los hechos de manera aislada, sin evaluar el conjunto de la estrategia política desplegada.
Según el panista, la resolución envía “un mensaje preocupante para la democracia”, porque normaliza prácticas de posicionamiento político adelantado.
LA GUERRA SILENCIOSA DENTRO DE MORENA
Mientras las denuncias se diluyen en las instituciones electorales, la verdadera batalla se libra dentro de Morena.
A tres meses de la definición del 22 de junio, las redes sociales se han convertido en un campo de guerra política donde cada grupo impulsa encuestas que favorecen a su propio aspirante.
En algunas mediciones aparece al frente Juan de Dios Gámez Mendívil, alcalde de Culiacán. En otras lidera Enrique Inzunza Cázarez, cercano al círculo político del gobernador Rubén Rocha Moya. Y en varias más, la puntera es Imelda Castro.
Las encuestas, muchas de origen incierto, se multiplican diariamente en plataformas digitales como instrumentos de propaganda política. Mientras tanto, otras figuras del morenismo estatal ni siquiera logran aparecer con fuerza en las preferencias.
La diputada local Teresa Guerra Ochoa apenas figura en las mediciones, y la diputada federal Graciela Domínguez Nava permanece rezagada en el tablero interno.
LA SUCESIÓN QUE YA EMPEZÓ
En teoría, Morena busca evitar el desgaste prematuro de la competencia interna. En la práctica, la sucesión por la gubernatura de Sinaloa ya comenzó.
Las giras, los eventos masivos, la movilización territorial y la guerra de encuestas son señales claras de una disputa que se adelanta cada vez más. La senadora Imelda Castro parece haber entendido bien la lógica de la política contemporánea: quien se posiciona primero, parte con ventaja.
Por eso su frase sobre la primera gobernadora de Sinaloa no fue una ocurrencia retórica. Fue un mensaje político. Uno que deja claro que, aunque Morena diga que todavía no empieza el proceso, la carrera por la gubernatura ya está corriendo. Y algunos aspirantes —como Imelda Castro— no tienen intención de esperar el disparo de salida oficial.