Las dos familias del futbol
viernes, 19 de junio de 2026
Las dos familias del futbol


“De lo menos importante, el futbol es lo más importante”, asegura el exjugador y exentrenador de la escuadra Azzurri, Arrigo Sacchi, quien fue subcampeón del mundo en el Mundial de Estados Unidos 94 y dos veces campeón de Europa con el Milán.

El futbol es, por mucho, el deporte más practicado y popular en el planeta. Los mundiales descargan todas las emociones de los fanáticos contenidas durante cuatro años; el mundo hace una pausa y contiene el aliento para seguir los encuentros a través de las transmisiones en tiempo real de sus equipos, principalmente los países mundialistas.

El futbol en cancha nos proporciona, no solo el momento de competencia, sino que nos forma integralmente con valores firmes y convicciones que nos guían de por vida; no importa el nivel al cual llegaste como futbolista.

La pasión en la cancha se convierte en el maná que alimenta nuestras almas y la competencia fortalece el carácter; el futbol es la armonía de los mundos cuando rueda la esférica; el arte cuando el cuerpo crea pinceladas al fusionar lo estético con lo acrobático; la literatura se desprende de los múltiples idiomas que aporta cada individuo para construir las novelas, cuentos y epopeyas que se van escribiendo con rostros felices que albergan las pasiones de los triunfos, pero también el dolor de las derrotas. Todo culmina con el Big Bang de la creación: ¡goooool!

Esto contrasta enormemente con el futbol de oficina. El futbol se convierte en un medio para buscar un fin: el poder de controlar las masas, con toda la arrogancia, inmoralidad y manipulación de directivos y gobiernos.

La Federación Internacional de Futbol (FIFA, por sus siglas) tiene su sede en Zúrich, Suiza. La FIFA se fundó en 1904 y tuvo su primer Mundial en Uruguay 1930. Cuenta con 211 países afiliados; tiene más naciones afiliadas que la ONU: 193. Esto nos muestra una imagen real del poder político y económico que tiene la FIFA a nivel mundial.

“El Mundial no es un buen negocio para el país. El país sede tiene que gastar mucho dinero para la Copa Mundial; la economía, naturalmente, recibirá algo de dinero por los turistas y demás, pero no es una cuestión económica, es una cuestión de procedimientos”, señaló Joseph Blatter.

La FIFA se convirtió con Blatter en un ente corporativo delincuencial, corrupto e inmoral. Como cualquier dictador, con 17 años como presidente del organismo y 40 años dentro de la FIFA, el suizo utilizó el futbol como un medio de tráfico de influencias, lavado de dinero y crimen organizado, donde el soborno volvió multimillonarios a los miembros que presidían las confederaciones y a directivos de primer nivel. Su santo sanctórum fue, en definitiva, la designación del país o, últimamente, de los países que realizarían la Copa del Mundo y los derechos de transmisión.

La designación de Qatar fue la cumbre de esa corrupción encabezada por Blatter. El emirato gastó 22 mil millones de dólares para construir una ciudad con ocho estadios de vanguardia. Para que Qatar, un país con severos problemas de derechos humanos, le ganara a Estados Unidos la sede del Mundial en 2022, la operación de Mohammed bin Hammam fue crucial.

Hammam se había convertido en el principal apoyo financiero en el camino presidencial de Blatter; a cambio, Blatter lo nombró presidente de la Confederación Asiática de Futbol.

El Sunday Times británico publicó correos electrónicos filtrados, el 1 de junio de 2014, que le fueron entregados por una “persona importante dentro de la FIFA”. Los correos electrónicos filtrados revelaron que Hammam entregó sobornos multimillonarios a directivos de países africanos para que estos votaran a favor de la candidatura de Qatar.

El FBI atrajo el caso y señaló que la FIFA se encontraba estructurada por un grupo de individuos muy poderosos que estaban a la par de los grupos de Nueva York de crimen organizado tradicional: “Existe una estructura jerárquica: el jefe, los capitanes, los soldados, individuos que controlan la actividad criminal a la que se dedica la familia; eso es lo que estaba pasando dentro de la FIFA, con Sepp Blatter a la cabeza de la familia”, señaló el agente a cargo de la investigación del FBI.

La investigación contra la FIFA por delincuencia organizada, lavado de dinero y extorsión se construyó en Estados Unidos con los testimonios de Chuck Blazer, el único estadounidense dentro de la organización. Fue presidente de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Futbol (CONCACAF).

Mohammed bin Hammam le compitió por la presidencia de la FIFA a Blatter. Esa osadía le costó el destierro del organismo. En 2015, a una semana de ganar por séptima ocasión la presidencia, pero ante el descrédito total del organismo deportivo, Blatter renunció y llegó el suizo-italiano Gianni Infantino. Blazer murió en 2017 de cáncer.

Infantino llegó con una hambruna caníbal de comercializarlo todo alrededor del Mundial, tanto así que serán seis los países que albergarán el Mundial en 2030, por qué desangrar a un solo país, si puedes desangrar a seis.

La ruta miserable de la afiliación: para todo mortal, el comienzo dentro del futbol asociación inicia en el equipo de barrio, donde se afilia a una liga, todo bajo un costo monetario; esta, a su vez, se afilia a un comité; este, a su vez, se afilia a una asociación; esta, a su vez, se afilia a una federación, la cual se afilia a la FIFA, donde termina el dinero de todas esas afiliaciones. Trece mil millones de dólares es lo que tiene registrado la FIFA como patrimonio monetario.

El futbol cancha es el deporte más hermoso del planeta, capaz de hacer olvidar cualquier problema durante las dos horas que dura el partido, alegrar y unir a todos, dejando a un lado la dura realidad política que se vive en la mayoría de los países, incluido el nuestro… por eso: ¡que viva el futbol! A pesar de quienes lo tienen secuestrado.


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