La declinación sospechosa de dos aspirantes a la Secretaría General del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán puso los reflectores sobre una elección que suele pasar desapercibida, pero que hoy se perfila como un botín político con miras al 2027. La salida de Julio Duarte Apán, quien dejará el cargo tras seis años al frente del STASAC alegando “motivos de salud”, abrió paso a versiones de presiones e intimidaciones para depurar la contienda, mientras la base trabajadora observa desde un papel secundario. Horas después de haber rechazado versiones sobre una supuesta injerencia en el proceso sindical, el diputado de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix, fue atacado a balazos el miércoles 28 de enero en pleno centro de Culiacán y permanece entre la vida y la muerte.
Por Santiago Rentería.
Por momentos, la vida sindical transcurre lejos de los reflectores. Pero cuando el poder se disputa, incluso los procesos internos más discretos se convierten en escenario político.
Eso es lo que hoy ocurre en el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán (STASAC), donde la sucesión de la Secretaría General dejó de ser un trámite gremial para convertirse en un tablero donde se mueven piezas con miras más amplias, incluso rumbo a 2027 en donde partidos políticos y personajes buscan adeptos y capturar gremios completos, carne de cañón electoral.
La renuncia inesperada de Julio Duarte Apán abrió la posibilidad de convertir el sindicato del Ayuntamiento en la arena política previa al siguiente año electoral. El secretario general del STASAC durante seis años y dos periodos consecutivos, anunció que no buscaría la reelección. La razón oficial: “problemas de salud”. El mensaje, dirigido a la base trabajadora, fue emotivo, cargado de agradecimientos y disculpas por los pendientes dejados en el camino. Pero, también fue breve, escueto, sin espacio para aclaraciones.
Duarte Apán asumió el liderazgo sindical en 2020 y en 2023 logró reelegirse sin oposición. Hasta hace poco, él mismo había manifestado su intención de buscar un nuevo periodo de tres años. Por eso su declinación, justo después de publicada la convocatoria el 19 de enero pasado y con los registros abiertos desde el día 20, levantó sospechas. En los pasillos del Ayuntamiento y entre trabajadores sindicalizados comenzó a circular una versión insistente: no se trató sólo de salud, sino de presiones e intimidaciones para despejar el camino.
LA BAJA DE ESPINOZA RAMOS
La salida de Duarte no fue el único movimiento abrupto. A los pocos días, Manuel Alfonso Espinoza Ramos, otro aspirante visible, también se bajó de la contienda. Su campaña ya estaba en marcha: carteles en la ciudad, reuniones con trabajadores, mensajes constantes en redes sociales y un discurso que apuntaba a la renovación sindical. El martes 20 de enero anunció su registro formal y prometió dar a conocer los resultados de la votación interna para conformar su planilla. “No hay plazo que no se cumpla ni tiempo que no se llegue”, escribió en sus redes sociales.
Pero el viernes, a las tres de la tarde —hora límite para registrar candidaturas—, Espinoza Ramos publicó un mensaje final: no continuaría en la contienda. Alegó motivos personales que requerían toda su atención. De nuevo, una explicación genérica para una decisión que, en el contexto de dos desistimientos consecutivos, reforzó la percepción de que el proceso estaba siendo cuidadosamente depurado.
Con dos aspirantes fuera del tablero, la sucesión tomó forma definitiva. Hoy, el STASAC se encamina a una elección con dos planillas registradas: la roja, encabezada por Homar Salas Gastélum, y la tinta, liderada por Zayda Janet Flores Manjarrez. La votación se realizará el 13 de febrero de 2026, durante la Asamblea General Ordinaria CXL, donde la base sindical —más de mil trabajadores— emitirá su voto.
EFERVESCENCIA ELECTORAL
Aunque faltan semanas para la jornada electoral, la efervescencia ya se siente en los centros de trabajo del Ayuntamiento. Los movimientos, los respaldos y los silencios son observados con lupa por una base que, paradójicamente, parece jugar un papel secundario frente a intereses que rebasan lo estrictamente sindical.
Homar Salas es identificado como un trabajador de trayectoria, forjado —dicen— en la cultura del esfuerzo. Trabajó durante la administración del defenestrado Jesús Estrada Ferreiro, estuvo como jefe de Departamento de Conservación y Mantenimiento de Infraestructura del Ayuntamiento de Culiacán.
En el análisis político ha surgido la versión de que su candidatura es impulsada por el dirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México y diputado federal, Ricardo Madrid Pérez. El propio contexto, sin embargo, matiza esa lectura: aunque Salas se afilió recientemente al PVEM, no hay señales claras de que Madrid Pérez esté involucrado de manera directa. De hecho, las apuestas políticas rumbo a 2027 parecen jugarse en otros terrenos, particularmente en Morena, más que en la estructura sindical.
MORENA Y MOVIMIENTO CIUDADANO
Del otro lado está Zayda Flores, doctora, trabajadora municipal y figura bien identificada entre los sindicalizados. Se le reconoce como una persona propositiva, con historial familiar dentro del Ayuntamiento y un discurso centrado en la mejora de las condiciones laborales, la transparencia y la recuperación de la esencia del sindicalismo. Entre sus allegados se habla de sensibilidad social y vocación de servicio en una organización golpeada por años de descrédito.
Sobre su candidatura también pesan versiones: que el diputado de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix, sería quien la impulsa. Torres no es ajeno al STASAC; lo dirigió en el pasado y conoce sus entrañas. Sin embargo, él mismo salió a negar en días pasados cualquier intento de injerencia. “Son señalamientos sin sustento, puras calumnias y difamaciones”, respondió a los cuestionamientos planteados por un columnista sinaloense.
Más allá de nombres y siglas, el fondo del conflicto es otro. El STASAC arrastra una historia reciente marcada por acusaciones de corrupción, abusos y enriquecimiento de unos cuantos a costa de la base trabajadora. Un sindicato que, según sus propios integrantes, perdió el brío y el orgullo que lo caracterizaban hasta 2018. Hoy, dividido entre trabajadores “de primera, de segunda y de tercera”, enfrenta una elección que podría definir si recupera su vocación gremial o se consolida como botín político.
En ese escenario, la base sindical observa. Vota, sí, pero también desconfía. Porque en esta contienda, más que un cambio de dirigencia, lo que está en juego es quién se queda con una estructura capaz de movilizar, operar y proyectar poder más allá del ámbito laboral. Y esa es, quizá, la verdadera razón por la que una elección que solía pasar desapercibida hoy ocupa titulares y despierta suspicacias en Culiacán.
ATAQUE A SERGIO TORRES
En medio de la disputa por el Sindicato, el diputado de Movimiento Ciudadano y líder estatal del partido, Sergio Torres Félix, fue atacado a balazos el pasado miércoles 28 de enero, cuando circulaba en una camioneta tipo SUV de la marca Audi por el Malecón Viejo, a pocos metros de las oficinas del partido en el sector Centro de la capital. Iba con la diputada Elizabeth Montoya Ojeda, quien resultó herida, así como uno de sus escoltas.
Las primeras versiones señalan que Torres Félix salió del Congreso para dirigirse a sus oficinas antes de volar a la Ciudad de México para una reunión nacional del partido, pero las balas detuvieron todos los planes: un disparo en la cabeza lo mantiene entre la vida y la muerte.
Un día antes, Sergio había salido a desmentir que estuviera involucrado en la elección del STASAC, donde dos candidatos se bajaron alegando motivos de salud, aunque se especuló que fueron amenazados. Eso sí, refirió que él apoyaba a Zayda Flores, una de las candidatas a la Secretaría General del Sindicato. Otra versión que cobró relevancia fue el hecho de que Torres Félix es un férreo detractor de la violencia y como opositor figuraba en la lista para abanderar la candidatura a la gubernatura por MC en el 2027. Otra figura política inhabilitada por las balas, como lo fue Héctor Melesio Cuén Ojeda en 2024.
Mientras Sergio lucha por su vida en un hospital privado –al cierre de esta edición– y Elizabeth Montoya se confirma que perdió un ojo, la violencia entre las facciones de La Mayiza y La Chapiza se mantiene en la zona centro del estado, como una amenaza permanente a toda la población.