Sin justicia para los mineros de Concordia
domingo, 26 de abril de 2026
 Sin justicia para los mineros de Concordia

A más de dos meses del secuestro de diez trabajadores mineros en el municipio de Concordia, han sido localizados los cuerpos sin vida de nueve de ellos, mientras que aún permanece desaparecido el ingeniero Francisco Antonio Esparza, de 65 años.


Por David Fuentes M.


El pasado 6 de abril, la empresa canadiense Vizsla Silver confirmó la identificación de Miguel Tapia Rayón, de 56 años, como el noveno minero encontrado entre los restos hallados en una fosa clandestina en la comunidad de El Verde.


La confirmación se dio tras semanas de análisis en el Servicio Médico Forense de Mazatlán y la verificación mediante pruebas de ADN, realizadas a partir de los restos recuperados en febrero.


El caso se remonta al 23 de enero de 2026, cuando un grupo armado irrumpió en el fraccionamiento La Clementina, en la cabecera municipal de Concordia, donde se alojaban los trabajadores de la minera, y los privó de la libertad.


Los hechos fueron denunciados días después por la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México, que solicitó la intervención de las autoridades para localizar a los empleados.


Desde entonces, la investigación ha estado marcada por la incertidumbre. Autoridades federales señalaron como principal línea la participación del Cártel de Sinaloa, particularmente de una célula vinculada a Los Chapitos.


LAS VERSIONES


De acuerdo con declaraciones del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, las primeras investigaciones apuntaron a que los mineros habrían sido secuestrados tras ser confundidos con integrantes de un grupo criminal rival, hipótesis que se mantiene como una de las versiones del caso.


Sin embargo, esta explicación ha sido cuestionada por familiares de las víctimas, quienes han señalado inconsistencias en las versiones oficiales, ya que otra de las hipótesis que se maneja es el posible cobro de extorsión a la empresa minera. 


LOCALIZAMIENTO DE LOS CUERPOS


El hallazgo de los primeros cuerpos ocurrió el 6 de febrero, cuando la Fiscalía General de la República confirmó la localización de una fosa clandestina en El Verde, al norte de la cabecera municipal de Concordia, donde se recuperaron al menos diez cuerpos.


Días después, cinco de ellos fueron identificados como parte del grupo de mineros desaparecidos. En las semanas siguientes, la cifra fue aumentando conforme avanzaron los análisis forenses, hasta llegar a nueve identificaciones confirmadas.


La zona de El Verde, ubicada a menos de una hora de Mazatlán, se ha convertido en el punto central de las investigaciones. Ahí no sólo se han encontrado restos de los trabajadores, sino también otras fosas clandestinas que dan cuenta de un verdadero campo de exterminio del crimen organizado.


El secuestro de los mineros ocurre en el marco de la guerra entre las dos facciones del Cártel de Sinaloa. La región de Concordia donde ocurrieron los hechos forma parte del llamado “Cinturón de Plata”, una zona de alto potencial minero que, según testimonios de trabajadores y excontratistas, ha estado expuesta a extorsiones, presencia armada y enfrentamientos desde al menos un año antes de los hechos.


En este entorno, también se han documentado antecedentes de inseguridad que incluyen la suspensión temporal de operaciones por parte de la empresa minera en 2025.  Pese a ello, autoridades federales señalaron no tener registros previos de denuncias formales por extorsión o amenazas contra la compañía antes del secuestro de los trabajadores.


En febrero, unos días después de que se hizo público el caso, las autoridades informaron de la captura de cuatro presuntos integrantes de una célula criminal vinculada a Los Chapitos, quienes habrían señalado la existencia de fosas clandestinas en El Verde.


A más de dos meses de los hechos, la investigación continúa sin resultados concluyentes. La empresa Vizsla Silver ha señalado que mantiene comunicación con las familias y colaboración con las autoridades, mientras organizaciones del sector minero han exigido justicia por los trabajadores asesinados.


Hasta el momento, el saldo es de nueve mineros identificados sin vida, una persona desaparecida, el hallazgo de fosas clandestinas, denuncias por extorsión y una guerra entre las facciones del cártel que ha marcado la vida de toda una región sin que las autoridades hagan nada por detenerla.



 

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