Todavía no se cuenta con un dato concreto de fondo, pero desde hace por lo menos tres semanas, una serie de hechos sangrientos han tocado a personajes que formaban parte de las filas del crimen organizado avecindado en la entidad. Las autoridades, como siempre, no han iniciado una investigación para determinar si la muerte de pistoleros y operadores del Cártel de Sinaloa tendrán alguna consecuencia en las filas del narco o si simplemente son reacomodos al interior del mismo grupo criminal.
Por Santiago Rentería
El cuerpo de Ciro Antonio, alias “El 24”, jefe de plaza en la sindicatura de San Pedro y Aguaruto, apareció a un lado de la plazuela, como si alguien lo hubiera llevado a recostarse en la banqueta, entre una banca y los juegos infantiles.
Era jueves y el cielo estaba nublado esa mañana del 9 de septiembre pasado. Entre las ropas, el ahora occiso portaba una credencial a nombre de Ignacio y así fue como circuló la noticia durante las primeras horas.
Más tarde, al ser identificado por familiares, la Policía de Investigación adscrita a la Fiscalía General del Estado confirmó que se trataba de El 24, quien tenía una edad de 35 años y mantenía un expediente de larga data en eventos delictuosos.
Fue la madre del agente policiaco Yosimar García Cruz, desaparecido desde enero del 2017 en Culiacán, quien indicó en sus redes sociales que este personaje estuvo relacionado con la desaparición de su hijo.
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“Te perdono desde muy dentro de mi corazón por el daño que le hiciste a mi familia llevándote lo que más amaba, por eso y por más rezaré para que tu madre no sea perseguida por el llanto de nuestros desaparecidos. Y de los miles de madres que lloran por lo que parió”, escribió María Isabel Cruz Bernal, ahora convertida en una voz por la causa de los desaparecidos desde la asociación Sabuesos Guerreros.
Al cuerpo de Ciro, sus ejecutores lo dejaron recostado en la banqueta, a un costado, muy cerca de donde se encuentran las oficinas de la sindicatura, pero el personal señaló que no vieron nada, ni quién dejó el cuerpo ni cómo sucedió el hecho.
Vecinos del lugar lo observaron cuando abrieron las puertas de su casa por la mañana. Se estableció que Ciro tenía su domicilio a un par de cuadras de la plazuela.
Los datos señalan que “El 24” tenía heridas de bala en el cráneo, pero no había casquillos en el sitio, por lo que se coligió que fue asesinado en otro lado y trasladado a ese sitio público para exponer el cuerpo.
Los informes preliminares apuntan a que Ciro fue privado de la libertad por un grupo armado una noche antes, aparentemente en la misma sindicatura. Se le vincula, además de la desaparición de Yosimar, con otros crímenes cometidos por este grupo criminal.
Aparecen otros dos
Pero del crimen de “El 24” se dijo que no se fue solo. A los días aparecieron los cuerpos de dos hombres con severas huellas de tortura en la sindicatura de Aguaruto y en Urbi Villas del Sol, cerca de La Costerita.
El primero en aparecer fue David Alessandro, un joven oriundo de Navolato, cuyo cuerpo fue encontrado con un cinto atado al cuerpo entre la maleza de un terreno baldío que va de Aguaruto a Las Coloradas.
De acuerdo con el reporte de la Policía Municipal, fue a las ocho de la mañana cuando se reportó el hallazgo de esta persona. Al ser revisado por el personal forense, se reveló que presentaba huellas de tortura y orificios de impactos de bala en diferentes partes.
Al día siguiente, el viernes 10 de septiembre, fue encontrada la camioneta propiedad de David abandonada a un costado de la escuela primaria Ruperto Verdugo, en la colonia Centro de Aguaruto.
Se trataba de una camioneta Jeep Cherokee color gris, sin placas de circulación, en la cual iba la víctima al momento de ser levantado.
Fue encontrada alrededor de las once de la noche, pero los vecinos señalaron que desde las seis de la madrugada la vieron, pero creyeron que alguien la había dejado estacionada por la calle Avellanas.
Personal ministerial, al checar los datos del vehículo, dio con que la unidad pertenecía a David, quien apareció con domicilio en la colonia Centro de Navolato.
Ese mismo viernes apareció el cadáver de otro joven asesinado a balazos y semidesnudo por el camino de terracería que conduce de la avenida Giovanny Zamudio al fraccionamiento Urbi Villas del Sol, al sur de Culiacán.
Las autoridades informaron que el cuerpo fue encontrado a las 6:45 de la mañana y al igual que el primero, acusaba huellas de tortura y heridas.
Al igual que David, también este joven era vecino de Navolato. Se trata de quien en vida llevaba el nombre de César Martín, de 32 años, con domicilio en la colonia Cañera de aquel municipio.
Los datos indicaron que fueron personas que hacían ejercicio quienes descubrieron el cuerpo y avisaron a las autoridades. Al día siguiente fue identificado de manera oficial.
El Mike y El Finito
Semanas atrás, el 23 y 24 de agosto, aparecieron los cuerpos de dos jóvenes torturados y con heridas de bala en la cabeza y otras partes.
Cada uno apareció con unos metros de diferencia y con un día de diferencia. Al ser identificados, se descubrió que también se trataba de personajes involucrados en el sicariato culichi.
Se trata de Miguel Antonio, conocido como el Mike de Horizontes, y Marco Antonio, a quien llamaban El Finito de la Hidalgo, por tener su domicilio en esta colonia del oriente de la capital.
Las autoridades de investigación señalaron que ambos eran presuntos integrantes de un grupo delictivo que opera en la capital del estado. Ambos tenían aproximadamente un mes desaparecidos, pero sólo hasta esos días aparecieron muertos.
El primero en ser encontrado fue Miguel Antonio, quien apareció a un lado de un cerco de malla ciclónica de una propiedad al final del bulevar de La Marina.
El Mike de Horizontes presentó huellas de tortura y heridas sangrantes, estaba semi envuelto en un plástico color negro y estaba a medio camino entre la brecha y el panteón Jardín Guadalupano.
A la mañana siguiente, a unos 500 metros, fue localizado El Finito de la Hidalgo. Al igual que Miguel, estaba en similares condiciones.
Colofón: iban por el dinero
Un hecho que si bien no guarda relación con los crímenes de estos personajes que fueron ligados al Cártel de Sinaloa, sorprendió por su estruendo en pleno mediodía, fue el frustrado asalto a un empresario cervecero que terminó con la vida de un agente de la Policía Estatal y de un presunto delincuente.
Fue el lunes 6 de septiembre. Alguien debió avisarle al grupo armado que el empresario del Grupo Heineken llevaba una fuerte suma de dinero, varios millones, a depositar a una cuenta del BBVA Bancomer de la esquina de los bulevares Enrique Félix Castro y Rotarismo, frente al Salón 53.
Ese día, cientos de automovilistas terminaron en medio de una fuerte balacera, cuando los delincuentes trataron de llevarse el dinero, pero al paso salieron dos policías estatales asignados como agentes de Servicios de Protección.
El saldo del intento de robo: el policía Javier, adscrito a la Secretaría de Seguridad Pública murió, así como uno de los presuntos asaltantes identificado como Arturo.
De acuerdo con informes policiales, fue a las 2:20 de la tarde de ese lunes 6 de septiembre cuando el empresario arribó a bordo de una camioneta Toyota Rav4 color azul claro en compañía de dos escoltas. Se dijo que llevaba unos cuatro millones de pesos.
Cuando descendía de la unidad, el grupo armado arribó a bordo de una camioneta Toyota color blanco, y de inmediato se liaron a balazos, ladrones y escoltas.
Los agentes hicieron frente a la agresión, mientras que el empresario logró introducirse al banco para resguardarse. Sin embargo, en el intercambio de balas, el policía Javier, quien apenas tenía tres años de agente, fue asesinado.
El cuerpo del policía quedó boca abajo en el estacionamiento, con una playera roja, el arma de cargo y un charco de sangre que comenzó a descender hacia la calle.
Los datos señalan que los agentes lograron herir a uno de los delincuentes, pero se lo llevaron sus compañeros en la camioneta. Más tarde, personal de la clínica de Especialidades y Rehabilitación de la colonia Hidalgo, informó que el joven falleció a consecuencia de los disparos.